Moda sin papeles con cayuco de fondo
Juan Varela
Por cien euros y una camisa. Antoni Miró epató al mundo ensimismado de la moda llevando a ocho senegaleses, inmigrantes ilegales, a la Pasarela Barcelona.Sigue leyendo en Periodistas21.
"Buen rollo", dijo el diseñador. Para él y su negocio, sin duda.
Es duro dejar tu tierra y arriesgar una travesía en cayuco para ganarse la vida. Cien euros puede ser una fortuna cuando no tienes nada. Una camisa siempre ha sido un sueño para los descamisados de la historia. ¿Ha llegado a los inmigrantes la camisa prometida?
Marketing barato con patiné solidario.
Los modelos improvisados están encantados. Desfilar ante las cámaras y la mirada de los in es mejor que recoger fresas o subirse al andamio.
Cayucos de marca con logo de patrocinador. Puestos a crear buen rollo muchos se preguntarán por qué no empapelan a Miró por contratar ilegalmente a personas sin permiso de trabajo.
Los empresarios de la construcción, agrícolas, de hostelería, etc. estarán atentos. Ellos no pueden contratar trabajadores ilegalmente escudándose en el buen rollo.
Toni Miró podía haberlo hecho mejor.
Lo primero, pagar bien. Para comprometerse con los inmigrantes lo primero es pagar un jornal equivalente a la tasa de un modelo profesional.
Lo segundo, compromiso real. Un poco menos de preocupación por el cayuco de atrezzo y aprovechar el desfile para dar voz a los inmigrantes y mostrar sus problemas reales.
Tercero, más provocación, menos marketing. Otro desfile hubiera sido más solidario. El año pasado Miró llevó la pasarela a la cárcel Modelo de Barcelona con sus modelos presos. Con los inmigrantes ilegales hubiera podido hacer algo parecido. Llevar la moda al mundo de la inmigración ilegal. No descontextualizarla.