El código de los huevos
Habréis observado que de un tiempo a esta parte todos los huevos llevan un código impreso en la cáscara. Este código obedece a una normativa que obliga a los envasadores a indicar la procedencia exacta del huevo. ¿Y para qué nos sirve esto? Pues además de la granja, y el lugar en el que se encuentra, uno de los números indica el tipo de granja en que se crían las gallinas que ponen esos huevos. El código de los huevos viene ser algo así:
9AA99999-99999
El primer número nos indica el tipo de granja, las letras corresponden al país de procedencia, mientras que el resto de números identifican la explotación ganadera: dos números que informan de la provincia; otros tres números referidos al municipio; y el resto de dígitos que informan de la granja de donde provienen los huevos dentro de ese municipio. Los tipos de granjas que indican el primer número pueden ser:
0 - Gallinas de producción ecológica: Las aves tienen libertad de movimiento y una densidad de población baja, pueden salir al aire libre. Se restringe el uso de antibióticos y otros medicamentos y al menos un 80% de la alimentación tiene que proceder de agricultura ecológica.
1- Gallinas camperas: Se crían en naves, pero tienen la posibilidad de salir al aire libre donde pueden escarbar y darse baños de arena. No se controla la procedencia de los alimentos.
2- Gallinas criadas en suelo: Se crían en el interior de naves, tienen libertad de movimiento, pero no pueden salir al aire libre.
3- Gallinas criadas en jaulas: Es el medio más común. La gallina se encuentra enjaulada sin libertad de movimiento. Permite un control directo de los alimentos y medicamentos suministrados.

Imagen: Instituto Huevo
El principal problema, en especial en las gallinas criadas en naves y jaulas, es la cría intensiva que para aumentar la producción emplea técnicas que afectan negativamente a los animales: hacinamiento y superpoblación, aumento de las horas de luz artificialmente, mutilaciones, etc... Circunstancias que provocan un fuerte estrés, degeneración física, tensión, agresividad y frustración. Todo esto se transmite a los huevos y finalmente a nosotros cuando nos los comemos.
Estos problemas son comunes a la cría intensiva de cualquier tipo animales. Tenéis más información en este documento en PDF.
Ya sabéis, fijaros en el primer número del código de los huevos y compara sólo los que provengan de gallinas ecológicas o, al menos, camperas.
(vía Saber Curioso y CIWF Trust)