¿Quién perdió las elecciones?
En los últimos comicios del 9-M vimos como los grandes partidos ascendían quitándole peso a otras fuerzas políticas, o sea, a otras formas o maneras de ver el mundo y de construirlo. El problema puede ser la Ley Electoral, la estructura del voto, el tamaño y la magnitud de la circunscripción o la regla matemática utilizada para el recuento de votos y reparto de escaños. Pero para mi el problema es sencillamente el sistema armado en la Constitución de 1978 donde las grandes fuerzas políticas se allanaron el camino para mantener la afluencia y sustitución de las élites de manera democrática.
El sistema instaurado por la Constitución de 1978 es un sistema donde los partidos apoyados en una teoría llamada “parlamentarismo racionalizado” deja a los políticos con la capacidad de construir y promulgar leyes. Y aquello de la justicia y objetividad de la ley se van por la alcantarilla, dejándola hueca y rellenada por los intereses de los partidos políticos. De esa manera en la ley se marcan los objetivos de una oligarquía política en vez de primar el interés general, aunque en el artículo 1 de la Constitución diga que España se define como un Estado social y democrático de derecho.
Planteado el problema veamos la consecuencia y es que a grandes rasgos el Estado se dirige a casi a unos objetivos individuales, destrozando y aboliendo el interés general por el cual se tiene que mover el Estado. En Alemania un partido dirigió a la locura a una nación y en Rusia otro partido destrozó a un país ilusionado.
La solución es clara, no nos dejemos engañar y llenemos nuestras mentes con mensajes construidos. Pensemos por nosotros mismos, así podrá volver la objetividad de la Ley y el Estado, sobre todo si no nos dejamos llevar por unos partidos políticos que son casi corporaciones empresariales que sólo luchan por ellos mismos, y podremos construir el mundo que entre todos queramos.
Para acabar voy a responder a la pregunta que plantee en el título, ¿Quién perdió las elecciones? Las elecciones las perdió la democracia.
Lorenzo Manuel Heredia López
Comentarios
ESTOS FUERON LOS PRECEDENTES. TOMADO DE HISTORIASIGLO20ORG.
El Reinado de Alfonso XII (1875-1885): el turno de partidos.
Cánovas diseñó un sistema basado en el turno pacífico de dos partidos en el poder. El Partido Conservador, dirigido por el propio Canovas del Castillo y heredero del moderantismo, y Partido Liberal, liderado por Sagasta, al que se unirán progresistas y demócratas del Sexenio. Sagasta a menudo hablaba como un progresista radical, pero actuaba de una manera moderada y pragmática.
El sistema de turno tuvo la gran virtud de garantizar la alternancia pacífica en el poder, poniendo fin durante un largo periodo al intervencionismo militar y a los pronunciamientos. Sin embargo, el turno fue un puro artificio político, destinado a mantener apartados del poder a las fuerzas que quedaban fuera del estrecho sistema diseñado por Cánovas: las fuerzas de izquierda, el movimiento obrero, los regionalismos y nacionalismos.
El turno en el poder no era la expresión de la voluntad de los electores, sino que los dirigentes de los partidos lo acordaban y pactaban previamente. Una vez acordada la alternancia, y el consiguiente disfrute del presupuesto, se producía el siguiente mecanismo:
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El Rey nombraba un nuevo Jefe de Gobierno y le otorga el decreto de disolución de Cortes
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El nuevo gobierno convocaba unas elecciones completamente adulteradas, “fabricaba” los resultados mediante el “encasillado”, la asignación previa de escaños en los que se dejaba un número suficiente a la oposición.
Este sistema de adulteración electoral no fue único de la España de la época, el “transformismo” en Italia y el “rotativismo” en Portugal fueron sistemas similares
Publicado por: Mari | Mayo 18, 2008 9:03 PM