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¿Sería correcto pensar que todo aquello que se supone, que se intuye, siente o presupone en la imaginación es verdadero, o cierto?
¿O lo correcto vendria a ser justo lo contrario a lo anterior, añadido en su evolución cómo básica suposición que nadie percibe, siente, imagina o piensa igual que aquél que emite la sentencia, el ritmo o la idea, pensamiento, reflexión y/o experiencia?
Nadie sabe del todo lo cierto que es lo que los demás perciben, lo que el mismo emisor emite, ya que cada receptor, con su percepción subjetiva y básicamente adjetivada según lo que hasta entonces haya captado, visto, endendido, percibido o aprendido, vé, siente, entiende o intuye, cosas diferentes, diversas y distintas. A cada cual cada razón dá un peso, según se prioricen unas cosas por encima de las otras, se les dé a todas la misma importancia, o no se escuche, razone o reflexione ninguna de ellas.
La verdad, cómo absoluto, es tambien, y deja de serlo a la vez, una gran mentira, en una de estas grandes contradicciones en la que la vida misma nos mete. Nos hacen nacer, sin voluntad propia ni consulta previa, para “vivir”, y acabar muriendo, éste gran miedo que a todxs imbuye, y a todxs, en un momento u otro, y de alguna o otra forma, nos incluye.
Cómo tal, todo lo que nace, lo hace para perecer. O eso se dice, porque no todo en ésta existencia resulta perenne, temporal, efímero o circunstancial, aunque todo pueda serlo. Hay miles de hechos, materiales, cosas, escuchas, lecturas, ideas, reflexiones e incluso insensibilidades que nunca son percibidas, que siempre han estado ahí, y que no por poco verlas, dejan de ser, o de existir.
El caso de la Historia, escrita con Mayúscula, o del desarrollo del curso de la vida y lo natural, o de la materia “no viva”, hasta de aquello que se supone acabado, finito, muerto o desaparecido, cuando no extinguido, puede, en el reencuentro, en la superación de su percepción o en la evolución de su proceso después de haberlo agotado, devenir algo desonocido, nuevo, innovador, incluso revolucionario. Encontrarlo,y hacerlo, difundiendolo y conociéndolo en su reconocimiento es armarlo de unos nuevos cimientos, bases para el nuevo conocimiento que compartiendóse, puede venir a ser otra superación de una nueva contradicción, que no por contradictoria tiene porque ser erronea, o equivocada, sino que en su razón interior, en su ser, en su estar y en su estar siendo, seguro que contiene nuevas respuestas a nuevas preguntas que perfectamente podrían ser el devenir del seguir con una continuación que permanece, y como tal, continúa, evoluciona, crece, re-evoluciona y a la vez, revoluciona. Porque provoca cambios, transforma, muta, revive, rehace, y renombra lo innombrable, aquello que se considera absoluto deja de serlo, y lo absoluto relativizado relativiza lo absoluto y absolutiza lo relativo, de tal manera, que cómo al principio comentábase, incluso la más grande verdad contiene en si, la más grande mentira, y viceversa.
Ya Hegel, y Marx y Engels, en su Materialismo Dialectico lo avisaban, avistandólo en el analísis de la “unidad y la lucha de contrarios”, que sin ir acompañado de otros puntos de vista respecto a otras influencias, también pierde su valor de ser, y con ello, su “verdad”.
La revolución, en cuanto a tal, no es más que el cambio constatado, o en el analisis de las experiencias revolucionarias que no se han quedado en mero acontenciemiento certificador de un final de proceso visto cómo fenómeno, como serían la Comuna de París, La Revolución Francesa, La Revolución Proletaria Rusa y la mecha inciendaria de la Europa y Occidente hasta la segunda Guerra Mundial, El Mayo del 68 y sus conscuencias transicionales, o las últimas sublevaciones insurrectas en las selvas, los archipielagos de los tigres asiáticos o en la pieza que falta del rompezabezas de la GeoEconomíaEstrategica mundial y aquello que las informaciones nos obvian o nos esconden en letra pequeña o en diminutas columnas escondidas entre lineas en las páginas de los periódicos que siempre se pasan a prisa... Estas serían la notícia del accidente.
El proceso Bolivariano de Venezuela, la independencia de Kosovo, las rebeliones anti-Apartheid, la resistencia al Estado Fascista en Palestina o las disidencias de las Democracias Burguesas Occidentales no son Revoluciones. Cómo fenómenos son tildadas, y en revoluciones se quedan (notése la r y la R, que para nada denotan lo mismo), y como notícia o nota de prensa que vender a los gabinetes de publicadad e información,pasan a la Historia.
Para que la revuelta, o la insurreción, o la revolución, sea Revolución, ha de ser Internacionalizada, y por tanto, extendida, compartida, y a la vez, hacerla ser capaz de crecer, de evolucionar, mutar y cambiar, para hacer la transformación, y que en lla, permanezca, y devenga en el tiempo, en el espacio, las generaciones, y en la información que luego será difundida.
¿No son revoluciones, entonces, los 13 años que lleva Chiapas en desobediencia al Estado de Mexico? ¿No son revolución los estudiantes, que entendidos, debatidos y discutidos, han llegado al consenso de no obedecer a los procesos que se imponen desde las instituciones y luchan con casi todos los medios a su alcance? ¿O la resistencia palestina? ¿O las protestas, las luchas, las salidas de masas a la calle , en miles de protestas, reivindicacionesy exigencias, no son revolución?
¿Qué es entonces?
La revolución, vista cómo re-evolución de la revolución hacía la Revolución supone un cambio casi perpetuo, constante, que cómo el fluir de un afluyente de un rio, avanza constante, y nunca es el mismo. Supone evolución de un crítica constructiva constante, que permita una corrección tambien, continuada, y a la par, una evolución de todo lo que se crítica, de lo que se informa, u opina. Siempre libremente, sin irse al libre albedrío por las parras de los cerros de Úbeda. Centrándose en lo que a si misma concnierne, con quien incumbe y hacía lo que se lucha por cambiar, o transformar. Y en esto ultimo, basicamente, se constituye la Revolución. Con R Mayúsucula, de nombre propio, sustantivo o que denota algo de propiedad de ego, yo o identidad propia. Por eso pasan a la Historia como meros accidentes, procesos y/o fenomenos con nombre propio, para que no sean vistas como Revoluciones de las cuales aprender.
Nunca leí Anatomía de la Revolución, otra pendiente más, pero si otras Historias de Revoluciones pasadas y por pasar que ahí están, y Nadie vé. O más bien pocxs le hacen caso.
En la definición enciclopédica burguesa del concepto “revolución”, ésta es definida como el movimiento circular que da un cuerpo hasta volver a su posición original, cómo cambio violento de las estructuras, cómo movimiento de un astro en todo el curso de su órbita, cómo movimiento político de masas, cómo movimiento revolucionario que transforma raíces o conjunto de transformaciones economicas y sociales. Hasta ahí la definición enciclopédica. Lo que no dice, ni cuenta, es que se trata de un proceso que va más allá del fenomeno de un accidente expresado en un accidente que las masas perciben cómo una oportunidad para asaltar los cielos de sus deseos que puden ser realizados de inmediato, sin necesidad de ser hecho de forma espontenea. Y tampoco dice que previamente este deseo se ha forjado como Contrapoder. Ni explica su deformación, o su desvío, cosa que si hacía L.Trotsky en “Revolución Traikcionada” dónde se definía muy bien las posibles continuaciones de la revolución rusa y las posibilidades de que la casta social (notese Casta) llegara a ser una nueva clase social.
Quien no conoce esto cae en el tremendo error de ver una dictadura proletaria deformada cómo un “capitalismo de Estado”, y no ve tampoco la revolución como un largo proceso que se desarrolla continuamente en el espacio desequilibrando lo que hasta entonces se conocía por social, ni conoce, por ende, que la casta que se erije como superior, se excluye y se purifica, no sólo ostenta nivel social o un nuevo status quo, sino que se muestra cómo una autoridad autónoma autoconstituida apoyada por el pueblo que cada vez se aleja más de éste. Y sólo las medidas democraticas que ya VI Lenin veía pueden frenarla. Trátase de la revocación de los cargos, la rotación de las responsabilidades y la máxima autonomía para todxs, con la maxima capacidad de información a la vez que la de decisión para toda la población.
Que quizás puede ser algo complejo o complicado de ver o hacer, pero que con las nuevas tecnologías, y su buen uso, se podría constituir cómo las mejores herramientas para evitar la corrupción y la postración en el Poder de individuos no deseados del estilo J.Stalin.
Al caso, sólo las maximas libertades de Crítica, Opinión, Publicación, y su libre acceso, y difusión que eviten a la vez la tecnificación, la especialización y la purificación serán las que eviten la impunidad de la corrupción y será, la discusión y el debate, además de más enriquecedor, de dominio general para todo aquel que lo desee. La problematica de las revoluciones burguesas, populistas o no proletarias, con sus consensos a papeletas, además de ser facilmente manipulables y fraudulentas inventando mayorías, es que nadie más que el estrato que las domina, ni se las cree, ni las ve, ni las puede manipular.
Y con esto llegamos al equilibrio en el doble filo de la navaja. Que más allá de la metáfora, lo que pasa, es que si hay desequilibrio descontrolado, y no se sabe por que lado se cae,se puede, dependiendo de la caida y su lado, acabar cortando por la mitad, o haciendo daño innecesario.
La revolución proletaria o es del proletariado, o no es. Sólo el pueblo salva al pueblo.
Columna de Odio Internacionalista, Eskamots Inadaptats, 12:16 , 5-3-08
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