El otro nombre del PCE
(...)Los hombres que han tirado del PCE hacia la oscuridad tienen varios nombres y un defecto común: la ambición. Porque parece que ha sido sólo ambición personal de poder, de conservar ciertos puestos y ciertos sueldos que iban con sus cargos, lo que les ha llevado a ser los peores rivales de sus aliados y a hundirse con las siglas históricas del PCE atadas a la espalda. A fuerza de perder elecciones internas y no aceptar sus derrotas, han levantado un muro entre ellos y la realidad y se han quedado solos, convertidos en los propietarios de su propia prisión y nada más que en eso.
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No sé si el PCE volverá a estar de fiesta alguna vez, aunque parece difícil si no cambia de manos y también de espíritu, porque los tiempos han cambiado y obligan a cambiar con ellos a todo el que no quiera quedarse al margen de la realidad, en el limbo del pasado. Pero seguro que debe de haber por ahí personas como Quirke, el protagonista de la novela de Benjamin Black, y como José Antonio Buces, el rescatador del cuadro de Luis Mosquera, que tengan la paciencia, la inteligencia y la fuerza necesarias para recordar que hubo un tiempo en el que el otro nombre del PCE fue Libertad.
Benjamín Prado, en un artículo en El País.