Las barbaridades del ejército israelí (Crónicas desde Palestina VIII)
En Israel, el servicio militar es obligatorio. Los chicos tienen que cumplir tres años de servicio y las chicas dos. En muchas ocasiones se ven envueltos en acciones represivas en los campos de refugiados y las ciudades palestinas de los territorios ocupados. También sirven en los check-points que controlan Cisjordania.
Las situaciones de deshumanización y desprecio por la vida humana en las que se ven envueltos, el conocimiento de los métodos brutales y racistas empleados por el ejército y el cuestionamiento de la ocupación militar han hecho que gran parte de la juventud no quiera servir en el ejército. El 25% del reemplazo de abril de 2008 pidió ser eximido del servicio militar, la mayoría de ellos por motivos de salud, ya que, la objeción de conciencia no está aún reconocida. Los objetores se enfrentan a un juicio militar y hasta un año de cárcel.
La situación es tan grave que el Gobierno israelí ha empezado a contratar servicios de seguridad privados. Hemos podido ver en los check-points a estos guardias de seguridad que completan la guarnición del ejército.
La crisis de reclutamiento es el fondo una crisis de estado. No olvidemos que el Estado de Israel fue impuesto militarmente, que se ha mantenido en gran parte por la ayuda militar y económica recibida del exterior, en particular de los EE.UU. (se calcula que varias veces el monto del Plan Marshall), que la mayoría de sus líderes políticos fueron jefes militares y que tras varias guerras, es la principal institución del país.
Una parte de los jóvenes de hoy no sienten el “patriotismo” de sus padres y abuelos, no están tan motivados como sus ancestros y sobre todo, no ven la necesidad de morir por ampliar la frontera ni prolongar la ocupación. Esta desmotivación, unida a la destreza militar de las milicias de Hezbolá, fue la causa de la reciente derrota sufrida en Líbano.
La brutalidad de las misiones represivas en los territorios ocupados tampoco atraen a los jóvenes. Gracias a organizaciones de exsoldados como “Breaking de Silence” (Rompiendo el Silencio) se ha conocido la brutalidad de los métodos que emplea el ejército.
Resulta, como mínimo paradójico, que algunos de estos métodos fueron empleados por los nazis en la 2ª Guerra Mundial. “Cuando alguien mataba a un palestino la unidad se ponía en fila e iban rematando el cuerpo uno a uno. Cuando se entraba en ciudades palestinas y se veía una bolsa sospechosa había tres opciones: llamar a los artificieros para desactivar un posible explosivo, disparar a la bolsa y, por la que optábamos la mayoría de las veces, decirle al primer palestino que pasara en ese momento por la calle que la cogiera él, así metíamos miedo a la gente con el objetivo de impedir que colocaran más bombas”, relata Juda, activista de esta organización
“Una jornada significa para un soldado: entras en una ciudad palestina, te ven, te tiran piedras, les lanzas gas lacrimógeno, corres, sudas y te vas. Hay mañanas que esperas tener una día tranquilo te levantas pensándolo y entonces al primer niño palestino que veas lo pones delante de la patrulla, y así nadie te tira piedras. La mayoría de los soldados optaban por utilizar al niño como escudo humano. El nivel de apatía al que se llega estando de servicio es muy alto. Una vez entramos en una casa palestina metimos a la familia en una habitación y nos tumbamos a dormir durante horas en su salón con dos soldados de guardia, cuando me desperté vi que ellos también estaban durmiendo y entonces puedes hacer dos cosas echarles la bronca o seguir durmiendo. El ejército utiliza medios como atravesar casas reventando muros. Primera casa, pones el explosivo, oyes llorar un niño, no sabes dónde está y eres consciente de que puedes matarlo. A pesar de eso colocas el explosivo y revientas el muro. Al pasar el segundo muro te encuentras una tele y le pegas un tiro y llega el comandante y te pregunta qué coño has hecho y tú le cuentas que acabas de matar un bebé y qué importa una televisión. Una vez que has hecho cosas como éstas, nunca puedes ver a un palestino como a un igual”
Javier García · Plataforma de Solidaridad con Palestina de Sevilla
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