Los colonos, una barrera para el proceso de paz (Crónicas desde palestina X)
Meir Margalit, coordinador del ICAHD, nos explica: “Hay dos tipos de colonos, los económicos y los ideológicos. En los asentamientos las viviendas son más baratas y la gente que no puede costearse una vivienda en Jerusalén opta por hacerse colono. Los asentamientos económicos podrían ser desmantelados con cierta facilidad. Sólo hay que ofrecer incentivos para que lo abandonen. Lo complicado van a ser los colonos ideológicos”
Una colonia económica tipo es, por ejemplo, la de Maale Adumin, muy cerca de Jerusalén. Se trata de una colonia de 30.000 personas con todos los lujos, la más grande de toda Cisjordania. Existe desde 1995. Las casas unifamiliares con jardín con tres o cuatro habitaciones son más baratas que un pequeño estudio de Jerusalén.
Estamos en medio del desierto y las calles están rodeadas de jardines, hay piscinas,… Mantener todo esto implica un consumo de agua desorbitado. Un agua que falta y mucho en las ciudades palestinas de Azaria (10.000 habitantes) y Abu-Dis (12.000 habitantes) que están situadas justo al lado.
El 85% de los asentamientos son económicos, pero el 15% restante son políticos e ideológicos. Como el que existe en medio de la ciudad palestina de Hebrón. Fue establecido en 1968 y ha ido ocupando poco a poco todo el centro histórico y comercial de la ciudad, lo que ha significado la ruina y el cierre de muchos negocios, expulsión de familias enteras, apropiación indebida de casas, cortes continuos a la circulación de personas y vehículos, etc. 50.000 palestinos fueron desplazados del centro de la ciudad para albergar a 600 colonos ultraderechistas que reclaman el derecho de vivir en Hebrón porque dicen que algunos patriarcas judíos están enterrados allí. Concretamente se trata de Abraham, Isaac, Jacob, Sara, Raquel y Lea.
Este tipo de asentamientos son más difíciles de desmantelar. Los colonos de Hebrón, por ejemplo, tienen derecho a portar armas y en 1994, uno de ellos, Baruch Goldstein penetró en la mezquita de Al-Jalil en Hebrón y cometió un asesinato múltiple: mató a 29 palestinos que rezaban allí.
La colonia de Hebrón está protegida por el ejército, pero ningún colono puede ser detenido por un soldado. Para eso está la policía israelí. Vemos, entonces, que en medio de una ciudad palestina con más de 100.000 habitantes, hay unidades del ejército y de la policía israelí y a escasos metros, tenemos a la policía palestina a las órdenes de la Autoridad Nacional Palestina.
Los colonos pueden entrar y salir libremente, pero los palestinos no pueden entrar en la zona reservada para los colonos y vigilada por el ejército. Estos colonos, además, son especialmente violentos, tiran piedras y basura en las calles palestinas que han tenido que protegerse con mallas metálicas. Las visitas de internacionales son recibidas también con violencia: tiran huevos, escupen, graban y fotografían a la gente, etc.
Los asentamientos de colonos son parte de la estrategia de la ocupación. Están colocados estratégicamente ocupando las zonas con recursos hídricos, sirviendo de colchón al ejército para sus operaciones y dividiendo la Cisjordania palestina, creando los actuales batustanes: el del norte en torno a Nablus y Jenin, el del centro alrededor de Ramalah y Belén, el del sur en torno a Hebrón y el del este, alrededor de Jericó.
Los check-points, las carreteras exclusivas para colonos y el maldito muro complican a niveles insospechados la vida cotidiana de los palestinos. Y todo ello se justifica por la seguridad de los asentamientos. En realidad, todo este entramado nada tiene que ver con la seguridad, sino con el establecimiento de una nueva frontera política donde una vez más los palestinos pierden tierra, recursos y oportunidades de desarrollo.
El pueblo palestino no aceptará un acuerdo de paz definitivo en la lógica de los dos estados que no contemple el desmantelamiento total del muro de la vergüenza, los check-points y los asentamientos de colonos. Si parte de los colonos quieren quedarse en Cisjordania deberían aceptar la soberanía palestina en todos los órdenes.
La religión no debería ser un problema. Se debe garantizar la libertad de culto para todas las confesiones y el acceso libre -aunque regulado por consenso- de los fieles a los santos lugares de las tres religiones. Pero siempre partiendo de la igualdad de derechos y de la renuncia a los privilegios, todos ellos adquiridos por la fuerza de las armas.
Javier García • Plataforma de Solidaridad con Palestina de Sevilla
---------------
Andaluces en Solidaridad con Palestina.
"Aquí nadie viene a hacer turismo" (Crónicas desde Palestina)
Anata: una isla palestina rodeada por un muro de intolerancia (Crónicas desde Palestina II)
“Esto no pasa en ninguna parte del mundo“ (Crónicas desde Palestina III)
No era una casa, sino dos (Crónicas desde palestina IV)
Fawzieh, otra víctima de la limpieza étnica israelí (Crónicas desde palestina V)
No hay sitio para los árabes en la tierra prometida (Crónicas desde palestina VI)
Vacaciones de esperanza (Crónicas desde palestina VII)
Las barbaridades del ejército israelí (Crónicas desde Palestina VIII)
Gaseados, pero vivos (Crónicas desde Palestina IX)