Hrraga
Hrraga (palabra marroquí), el inmigrante, el quema papeles, el que se lanza al mar, el que cree en el progreso como un derecho fundamental e inalienable de la humanidad, el aventurero, el poeta, el polizón, la brújula, la ventisca, el miedo y el valor, el futuro, el presente, la ciudad, el extranjero, el soñador...
De pequeño quería ser superhéroe, pero de mayor resultó que pertenecía a los malos de la película. Nací en una ciudad desolada y vacía en invierno, caótica en verano por la vuelta de los que se marcharon en su tiempo a Europa para ganarse la vida mejor. Pero en mi caso, si fuese solo para ganarme la vida me hubiese quedado. La culpa la tuvo la televisión, quería conocer ese mundo. Perseguir el ideal del súper héroe que se va poniendo un disfraz diferente según le convenga ser el bueno o el malo, depende dónde o con quien esté. Puedes ser un ateo infiel entre musulmanes y un moro mierda entre cristianos, un moderado para los extremistas y un extremista para los moderados, un rebelde para los totalitaristas y universal para los rebeldes, blanco para los del sur y moreno para los del norte, extraño en tu tierra y extranjero en la de otros. Retroalimentándote de unos y otros hasta que consigues fluir en un círculo sin parar pillándote un colocón que a veces sienta bien y otras terminas con jaqueca queriendo parar en algún sitio para repostar, poder respirar y coger fuerzas de nuevo. Es cierto eso de que la relatividad es una verdad mejor que cualquier verdad absoluta, pero es difícil mantenerse ahí.
Tarik El Idrissi.
Publicado en E2o
(vía Submemorias)