Octubre 18, 2008

Plaza 1º de Mayo y La Era

Primero se deja acumular broza y basura durante varios días bajo una elegida pieza vegetal del parque (si es de gran porte -como unas palmeras- el efecto incendiario será espectacular). Luego los jóvenes prenden la pira.

Las palmeras, y cuanto se le acerca, arden en todo su esplendor. Una vez finalizada la operación, los jóvenes ociosos-subsidiados, se reúnen al lado mismo del atentado.

La Plaza está habitada por vecinos ancianos -motrileños de siempre- que ganaron en toda su vida lo justo para adquirir una modesta casa. En la actualidad es el dominio de estos jóvenes ociosos-subsidiados, donde ejercen con toda impunidad su depredadora ley, amparados por el gobierno de la ciudad (que se cisca de las protestas vecinales, presentadas hasta en Pleno) y preservados por la policía local, con la que comparten estofa.

Los jóvenes ociosos-subsidiados, se contarán unos a otros la “gesta” del incendio, a pesar de que todos la cometieron “in situ”, lo cual revela el grado de estulticia que les “infecta”. Vociferar, ejecutar aceleraciones de moto, urdir tropelías e imprecar exabruptos hasta las 2 o las 3 de la madrugada, son, también, parte del repertorio que despliegan, noche tras noche, en un concurso de vileza insuperable que sólo puede complacer a las autoridades de esta ciudad.

El problema es que no sólo queman palmeras y otros bienes ciudadanos, queman la moral de un pueblo.

Septiembre 28, 2008

Parques y Jardines

Será delirio de antiguos escenarios babilónicos, pero, por pintoresco que parezca y a la vista de su “descomunal” contenido verde, Motril se dota de un concejal de parque y jardines.

El edil de tales menesteres es el Sr. Villoslada.

Todavía no se han apagado las furiosas invectivas del Sr. Villoslada, desde su escaño o en rueda de prensa, cuando, blandiendo la “devastadora” foto de una palmera con una rama marchita, incriminaba de ecologicida al pasado gobierno de la ciudad.


Quién te ha visto y quién te ve. Ahora, bajo su augusta solvencia ecológica, se permite “cebar” los islotes de flora urbana para que acuda fauna, también urbana (léase ratas e insectos), con la ecológica visión de crear un nicho plenamente vivo.


Igualmente, y para aspirar al postulado equilibrio del Sr. Villoslada, parece que la nueva fórmula es plantar palmeras directamente secas, no vaya a darse el insidioso contraste de ramas agraces con ramas marchitas, de tan bajo precio para el edil y tan vituperado en el anterior equipo de gobierno.

Septiembre 18, 2008

Inundación en la playa

Con cuatro gotas... y la Avda. Julio Moreno (la de la playa), se inunda así.

(vía Motril.org)

Septiembre 15, 2008

Puente Toledano

Puente Toledano.- Este trecho tiene un apelativo digno del avatar histórico al que alude el calificativo de “noche toledana”. En poco más de 100 m. se suceden tres rotondas(*) y otros tantos accesos tangenciales; en una zona crítica, porque se cruzan vías de entrada a la ciudad con calles vertebrales de Motril. Para aderezar más la confusión de estas confluencias múltiples y estrechando el espacio practicable, se ha plantado oblicuamente una fuente inerte, que por su estado inmundo y contaminado, homenajea a la gasolinera que se parapeta tras sus espaldas.

La fuente lleva construida unas tres semanas. Con la evolución que se le barrunta, dentro de un par de meses, el hedor que despida, será una gloriosa enseña (olfativa) de bienvenida.


*Por cierto, la rotonda que encara la Calle Cuevas, carece de señal de prohibido en su media circunvolución, de forma que encauza de manera natural, a los conductores menos avisados, hacia una vía de sentido contrario.

Si no hay dinero para una señal completa de “prohibido”, sugiero que se añada con pintura, al cartel indicador que hay en dirección a la gasolinera, la palabra “sólo”. Así se advertirá que en ese sentido “sólo” se va a la gasolinera. No cuesta trabajo. No lo pongo yo, porque a mi me gusta “Grand Theft Auto 4”.

Septiembre 10, 2008

Avenida Julio Moreno

En esta entrega, me hago eco de las quejas de los vecinos, que han agotado las vías de reclamación institucionales, sin ningún resultado:

Avenida Julio Moreno.- Una zona donde se concita más población veraniega es en la Avenida de Julio Moreno, en las inmediaciones del Gran Hotel Elba, porque es el primer espacio urbanizado que Motril tiene en su arista litoral.

Precisamente, hablando de urbanizado, el concepto alude a la planificación de un entorno residencial que satisface los servicios y las necesidades humanas. La inmediata y más evidente de esas necesidades, relacionadas con el urbanismo, es la de desplazarse andando por el entorno y para ello se proyecta, con carácter prioritario, el trazado de aceras.
Pues bien, en la citada Avenida J.Moreno, el trazado de una de sus aceras, colindante a la urbanización “Arenas de Poniente”, tiene un concurrido tramo literalmente invadido -en todo su ancho y en una longitud de unos 15 m.-, por la excrecencia de una finca privada que, curiosamente, es propiedad del Gran Hotel Elba. Todos los peatones (piénsese en niños, ancianos, inválidos...) que transitan por esa acera deben “lanzarse” inclementemente a la calzada y luchar con la circulación rodada, cuando alcanzan el mencionado tramo.
¿Qué lectura tiene esto? Una, que los responsables del urbanismo motrileño, tienen una creencia bastante exótica respecto de las facultades de los transeúntes; entre las que cifran su capacidad de salvar obstáculos levitando.

Dos (ésta menos naif), que para las autoridades municipales, los intereses de un particular, tienen más peso que el bien público; representado éste por miles de usuarios diarios de esa acera.

Los usuarios son ciudadanos que costean mensualmente las pingües nóminas de esas autoridades con sus impuestos. El Gran Hotel Elba mantiene privilegios por encima de los derechos de los contribuyentes. Cuando estas cosas ocurren, hacen sospechar en contribuciones adicionales a las regladas por Hacienda .

Paco Botella.

Ronda de Levante

Ronda de Levante.- Esta avenida está llamada a ser la arteria principal de distribución del tráfico por la zona Este de la ciudad y variante, en esa zona, de la futurible circunvalación de Motril.

Su proyección se diseñó hace más de 10 años. Ahora ha llegado el momento de “perpetrar” el proyecto. En esas estamos cuando se interpuso un poste de tendido eléctrico. ¿Es mala suerte o no?.

Consultado el maestro de obras (-¡uf!, eso lleva ahí plantado siglos. Las raices, muy bien, pueden llegar a las Explanadas. Y además, son de acero. Eso no hay quien lo corte), se decidió integrar el obstáculo en el desarrollo de la vía. Eso sí, debidamente ennoblecido, con su buen repello rústico en todo su contorno basal, a modo de pedestal, y la acera rodeándolo, para que el peatón motrileño, con toda la diletancia que le caracteriza, pueda apreciar la monumentalidad de la obra.

El resultado soporta, incluso comparaciones. Véase el herrumbroso palo, pinchado a ras de suelo, sumido en el acosado y umbrío nódulo de la Calle Cuevas; frente al esplendor luminoso e inoxidable, altivo en su podio, de nuestro poste, hoy convertido en monumento urbano postindustrial, por mor del impagable cacumen prospectivo de la municipalidad que nos toca.

Pues, no era tan mala suerte.

Paco Botella

Rotonda Avda. Enrique Martín Cuevas

Rotonda en Avenida Enrique Martín Cuevas (esquina del CEIP Francisco Mejías). Los ciudadanos mal informados pueden pensar que se trata de una rotonda rematada con un pínaculo o una fuente o.... algo así, que está en obras (paradas) “sine die”. No es eso.
En realidad, es un monumento deconstruido.

La rotonda, en cuestión, tiene un interesante valor fedatario como icono de una corriente estética promovida por Ferrán Adriá en el campo culinario, pero que Motril tiene la patente de haberla sabido trasladar al medio arquitectónico, con todas sus consecuencias. Digo esto, porque el concepto ha cuajado en otras obras de igual talante artístico dentro del municipio (como la Plaza-jardín Jaime García Royo, por ejemplo), haciendo de nuestra ciudad un importante exponente de esta tendencia estética y que nos granjeará, posiblemente, una mención meritoria en los anales del arte deconstructivista.

PD: las palabras “culinario” y “anales” del texto anterior, no tienen sentido escatológico alguno relacionado con la rotonda; aunque, de hecho, la mencionada rotonda es más impresentable que el culo)

Paco Botella

Parque de las Provincias

Parque de las Provincias. Para empezar, cuesta saber el nombre de ese parque porque no tiene letrero que lo indique en ninguna parte de su perímetro, ni en ningún otro lugar físico o virtual: Motril no cuenta con callejeros actualizados, ni siquiera completos. Al día de hoy, más de un cuarto de la ciudad no figura en los planos al uso, incluido el de Google. Este parque forma parte del entorno de exclusión geográfica.
El parque, de extensión considerable y situado en una zona de expansión urbana, con una población numerosa y al alza, tiene un diseño innovador y ecotécnico. Su diseñador supo mantener y aprovechar una vía de agua permanente, que desemboca en la Rambla del Piojo, para estructurar, a su alrededor, una gran zona verde urbana.
En teoría es un humedal natural acompañado de un extenso parque público.
En la práctica es un miasma en plena ciudad, atiborrado de todo tipo de desechos y serio candidato a propagar epidemias. Su estado recuerda a los flujos líquidos que atraviesan algunos suburbios de Bombay, Nairobi o Dakar.
(El hedor no sale en la foto)

Paco Botella

Calle con tres nombres

Una misma calle recibe tres nombres consecutivos, en un trazado lineal de no más de 150 metros. El concepto divisorio lo determina, por ejemplo, la localización caprichosa de un canalón de desagüe. ¡El entusiasmo por este tipo de ocurrencia toponímica que tiene el servicio de correos!

Paco Botella